Ritual de la cosecha interior
Mabon nos invita a detenernos y observar nuestra propia cosecha. Es tiempo de agradecer aquello que ha dado fruto, reconocer lo aprendido y comenzar a desprendernos de lo que no queremos llevar con nosotros hacia la parte más oscura del año.
Necesitarás:
* 🕯️ Una vela blanca o dorada
* 🍎 Una manzana
* 🍂 Algunas hojas secas
* 🌰 Bellotas, nueces, espigas o algún fruto de temporada
* 📜 Dos pequeños papeles
* ✏️ Un bolígrafo
* 🔥 Un recipiente resistente al fuego, si decides quemar el papel
Coloca los elementos formando un pequeño altar. Enciende la vela y permanece unos instantes en silencio, respirando y conectando con todo lo vivido durante los últimos meses.
Primera parte: agradecer la cosecha
En el primer papel escribe:
¿Qué ha florecido en mi vida?
Anota tres cosas por las que sientas gratitud. No tienen que ser grandes logros: puede ser una persona, una decisión, un aprendizaje, una oportunidad o incluso una dificultad que te haya ayudado a crecer.
Toma la manzana entre tus manos y piensa en ella como símbolo de tu propia cosecha.
Di en voz alta:
“Agradezco lo sembrado, honro lo vivido y recibo con gratitud los frutos que la vida ha puesto en mi camino.”
Guarda este papel.
Segunda parte: soltar
Toma ahora el segundo papel y pregúntate:
¿Qué ha terminado su ciclo y estoy preparada/o para dejar atrás?
Escribe aquello que quieras liberar: un miedo, una preocupación, una situación, una creencia o una forma de actuar que ya no necesitas.
Coloca una hoja seca sobre el papel.
Obsérvala.
El árbol no lucha por conservar sus hojas cuando llega el otoño. Las deja caer porque sabe que desprenderse también forma parte del ciclo.
Si puedes hacerlo de forma totalmente segura, quema el papel en un recipiente adecuado. Si no, simplemente rómpelo en pequeños trozos.
Mientras lo haces, di:
“Como la Tierra deja caer sus hojas, yo libero aquello que ya ha cumplido su propósito. Agradezco lo que me enseñó y continúo mi camino más ligera/o.”
El equilibrio
Para terminar, contempla durante unos instantes la llama de la vela.
Piensa en las dos partes del ritual: lo que permanece y lo que se marcha, lo que has recibido y lo que estás preparada/o para entregar.
Ese es el verdadero corazón simbólico de Mabon: comprender que luz y oscuridad, abundancia y vacío, comienzo y final forman parte de un mismo ciclo.
Apaga la vela conscientemente y conserva el papel de agradecimiento hasta Samhain.
Mensaje final
“No todas las cosechas se pueden tocar con las manos. Algunas son personas, aprendizajes, decisiones, heridas sanadas y caminos que por fin nos atrevimos a recorrer. Mabon nos recuerda que antes de pedir algo nuevo a la vida, también es hermoso detenernos y agradecer todo lo que ya tenemos.”
Rosa María Aranda
@bluewitch_moon